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lunes, 11 de junio de 2018

Orgonitas camperas, ¿las recuerda? Mire cómo van casi seis meses después.

Mis orgonitas camperas, ¿las recuerda? Las "planté" a mediados del mes de enero en un par de montones de escombro y les expliqué la idea básica del asunto: el agua hace el trabajo, purifique el agua y la naturaleza hará el resto. Vea el resultado casi seis meses después.



La vegetación ha crecido tanto en esos montones de escombros que resulta difícil distinguir a las pequeñas orgonitas. Esos montones llevaban años ahí sin que creciera ni una triste yerba.


El entorno no puede ser más "antiorgónico" o cómo lo denominen: montones de escombro, rodeados de chatarra, bajo las líneas de alta tensión del ferrocarril y con un edificio de una empresa telefónica al lado, sus potentes antenas están a tan solo unos pasos.


Mires por donde mires el montón se ha ido llenando de hierbas de todo tipo e incluso están apareciendo algunas tan ilustres y benéficas como el hipérico perforatum, la Hierba de San Juan. ¿Ustedes qué opinan? ¿Se harían una infusión con una planta nacida en un lugar como este?

Vean cómo está el otro montón, el de las orgonitas más grandes.



Del mismo modo resultan difíciles de reconocer entre la vegetación que ha surgido a su lado, incluso plantas para mí desconocidas.

Ustedes mismos pueden juzgar, entorno muy degradado y naturaleza pujante. Ni yo ni compañero alguno hemos plantado ni una de las flores y demás plantas que pueden ver. No han pasado seis meses y dos montones de escombro se han llenado de cosas para mí preciosas.
¿Por qué no hace usted la prueba?

La naturaleza hace cosas maravillosas cuando nosotros no intervenimos, tan solo hay que procurar no ensuciar ya más. Son rosas de Alejandría que algún pájaro trajo hasta ese rincón, huelen maravillosamente. Ideas para un mundo mejor.
 ¿Tiene usted alguna? Pues adelante con ella...mejor cuanto antes.

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