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sábado, 16 de junio de 2018

Año de buena música: Leclair y Hasse

Continuando con el año de buena música les presento a un par de estupendos músicos de principios del siglo XVIII, el primero es Jean Marie Leclair, que vivió entre 1697 y 1764. Virtuoso violinista y además en su juventud un estupendo danzarín, marchó pronto a Italia para mejorar su técnica y aprender con Somis; esto es lo más cerca que logró estar del popularísimo Vivaldi pero lo cierto es que el violín dejó de tener secretos para él. A su vuelta a Francia se puso al servicio del señor Joseph Bonnier, un multimillonario de por entonces, mientras escribía su Opus Nº 1.
Coincidió su época musical con uno de los grandes: Jean Philippe Rameau que triunfaba con sus ballets y óperas, así pues Leclair fue bastante desconocido para el gran público, aún así se ganó el sobrenombre de "el Corelli francés" y como padre de la música para violín francesa se le considera hasta el día de hoy.
En un viaje a Kassel, Alemania, disputó un combate musical con Locatelli. Hizo buena amistad con la princesa Ana de la Casa Orange por lo cual viajaba todos los años a Holanda y a esta señora dedicó su Opus Nº 9. Pasó los últimos días de su vida trabajando para el duque de Gramont como compositor y director de su teatro privado.
http://www.beethovenfm.cl/biografias/leclair-jean-marie-2/

Conservo un disco con una grabación de referencia, es del sello TELDEC, con tres conciertos para violín y orquesta; Jaap Schoröder conduce con su violín al Concerto Amsterdam. Música francesa en estado puro.



En este vídeo pueden escuchar un poco de la estupenda y galante música de Jean Marie LeClair.
Vayamos con otro músico:

Johann  Adolf Hasse, vivió entre los años 1699 y 1783, ya entramos con él en la música "rococó". Dotado de una estupenda voz viajó a Nápoles para estudiar a las órdenes del gran Nicola Antonio Porpora, pero al parecer no hizo buenas migas con él pero sí con otro grande entre los grandes: Alessandro Scarlatti, que le encargó escribir una composición para dos voces, la serenata Marco Antonio y Cleopatra. Su estreno se realizó en una fiesta particular pero con dos intérpretes de fábula: Farinelli y Vittoria Tesi. Fue ganando prestigio, y dinero, a base de componer óperas al estilo napolitano y se casó con la cantante Faustina Bordoni, ambos fueron contratados por el príncipe elector Federico Augusto de Sajonia y se fueron a vivir a Dresde, ya saben, por allí andaban los "músicos de taberna" con Bach y toda aquella tropa. Como para competir con ellos.
Hasse siguió componiendo óperas y fue nombrado Maestro de Capilla del príncipe elector. Convertiría su orquesta tal vez en la mejor de su tiempo. Debido a problemas financieros de los príncipes se marchó a vivir a Venecia donde llegó a tiempo para ver estrenar una obra de un muchachito de tan solo catorce años: la serenata Ascanio in Alba, de un tal Wolfgang Amadeus Mozart. Al parecer fue Hasse el que soltó la famosa frase: "Este chico hará que nos olviden a todos"

Curiosamente el disco que tengo con algo de su música es una grabación con un Réquiem y un Miserere, ¿nada de óperas? Suena igual, la música para el culto religioso de aquella época era pura ópera, los intérpretes eran los mismos y sonaban: ¡maravillosamente!
Paul Dombrecht dirige el grupo Il Fondamento en una actuación en directo para el Festival D'Ambronay en el año 1992, la abadía y sus resonancias le da un toque muy sutil y maravilloso a la música de Hasse.



Un pequeño ejemplo de la música de Hasse, un fragmento de su ópera Artajerge.

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