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domingo, 18 de marzo de 2018

Espeleología: Sima Las Perlas y su entorno, León. Carlos Ruiz M. Pacha y Santiago Portas Sangrador.

Un estupendo libro sobre espeleología que ha pasado a engrosar mi escueta colección de libros sobre deportes de montaña y aventura: Sima Las Perlas y su Entorno, (León) 1º Travesía Covona-Cueva de Valporquero. Parajes y Caminos del Karst de Vegacervera. Narración y fotografías de sus descubridores Carlos Ruiz M. Pacha, Santiago Portas Sangrador, un libro realizado para conmemorar el 50 aniversario del descubrimiento del Sil de Las Perlas; es un libro de autoedición y es una auténtica maravilla, una perla negra, dedicado a uno de los deportes más apasionantes de cuantos se practican en España.
Por casualidad lo encontré en el escaparate de la librería Iguazú, del Barrio Húmedo de la ciudad de León, y en cuanto lo vi tenía que entrar a por un ejemplar; yo también bajé ese Sil, casi en las mismas fechas en que se hizo la foto y del mismo modo en que se ve al espeleólogo. Mi esposa me dice que cambie de marca de tabaco rubio pero...¡cuántos maravillosos recuerdos me ha traído este libro!
Os lo recomiendo encarecidamente.

Me permito piratear descaradamente alguna foto, ¡impagables! del libro. Subiendo y bajando con escalas de acero por la maravillosa cavidad de Las Perlas, casi me echo a llorar al ver esta foto; yo hice eso mismo en el verano del año 79, me parece recordar, en una actividad de la Delegación Leonesa de Espeleología. Los deportistas pertenecían al Grupo Standard de Espeleología de Madrid.

Los descubridores de la sima con un guaje a sus espaldas contemplando el inicio de su aventura exploradora aparecen en la foto superior. Relatan en su libro cómo en el verano de 1967 subieron desde Felmín remontando por La Covona y medio perdidos en el bosque de La Manrosa y buscando llegar a La Atalaya de Valporquero dieron casualmente con esta entrada a la cueva de Valporquero; al parecer estaba casi totalmente cubierta por piedras, los pastores la habrían tapiado para que no se cayera por ella alguna cabra, pero el viento agitando unas telas de araña les puso sobre aviso. Retiraron las piedras y encontraron la entrada al Sil.
Dieron aviso a don Luís Guillermo López Linaza, yo le recuerdo como Jefe de la O.J.E., y les prestó material del Grupo Espeleológico Leonés, EspeleOJE, y con una cuerda de 60 m. y 40 m. de escalas de acero se lanzaron a realizar la Primera Exploración de la Sima el 10 de agosto de 1.967.
Bien, recomiendo leer el libro de estos espeleólogos madrileños pues es una auténtica gozada y sus fotos son espectaculares, la cueva de Valporquero es un prodigio natural.

Pero además este libro nos hace recordar cómo era hacer deporte de aventura  en aquellos años; yo comencé más tarde, a finales de los años 70, pero es que simplemente subir a Valporquero un día de invierno era cosa de atrevidos, y en más de una como la que se ve en la foto me vi yo metido. Y la indumentaria que por entonces gastábamos poco tiene que ver con la de ahora.

Rapelar al estilo Comici, recibió el nombre de un escalador italiano que lo inventó. Yo lo hacía al estilo americano y en Dulfer; aprender este estilo en un cursillo de iniciación me libró de muchas broncas con mi madre, pues que no hacía más que tazar pantalones y chaquetas. Fotaza.

Las chicas de la O.J.E. Femenina realizando una excursión desde su albergue en Vegacervera hasta Valporquero. Pues anda que no eran señoritingas y vivían la mar de bien en su albergue privado; nosotros, los cueveros, teníamos que dormir en el prao del Plantío o en el bajo cubierta del chigre del Molino.

Hablando de El Molino, ¡vaya recuerdos! Te servía lo que se le ocurría y te cobraba lo que le daba la real gana o llamaba a la Guardia Civil. Me pasé años yendo y parando allí.

Una foto de Vegacervera en los años 70. En primer plano el caserón con galería de don Ricardo Díez que siempre acogía a montañeros y cueveros con gran afabilidad y su esposa era un encanto de mujer. El bar de Vélez, en fin, si podría estar yo en esa foto tomando un refresco cuando la hicieron; en invierno y cuando terminaba el fiestorro nos dejaba en ocasiones dormir en el fondo del bar entre cajas de botellas, sino teníamos que irnos a sobar a un pajar que había unos metros más allá, calle arriba, entre la paja y con las vacas para darnos calor, que vaya frío hacía en ese pueblo en aquellos inviernos. El caserón de tres plantas y pintado de blanco era el Albergue de las chicas de la O.J.E. Femenina, las finodas, errr...igual me estoy dejando llevar por algunos recuerdos y se me va la cabeza hasta la Cueva del Burro o cavidad oscura similar.

Recordar a los chavales Díez Reyero también me ha resultado extraordinariamente benéfico. Cuánto se reían con mi amigo El Bujías y qué bien lo pasábamos.

Los autores se explayan relatando excursiones por el entorno de Vegacervera con profusión de maravillosas fotografías, como esta de La Mesa del Oso, subiendo a Peña Viva, una de las cimas del Pico Valporquero y donde el que esto escribe ha estado en muchas ocasiones. Es un lugar y pico muy enriscado, no le recomiendo a nadie ir solo por esas trochas; yo era entonces un atrevido y no cejábamos en buscar cavidades y simas por toda la montaña leonesa.


Este libro me ha hecho recordar aquellos años locos de finales de los 70 y hasta he podido recuperar alguna foto en internet de amigos como Antonio El Bujías y Michel, de cuando eramos del EspeleoOJE.

Michel y sus amigos, Honorino y Esmeralda con unos amigos del Grupo Espeleológico de Matallana.

Gonzalo Álvarez y su esposa acompañado de una pareja de amigos, en fin, maravillosos recuerdos. Si tenéis alguna foto de aquellos años no dejéis de enviarmela y la pondré en el blog.

Fotos propias no conservo de aquella época, alguna más moderna como esta de una visita a la Cueva del Moruquín donde habré llevado docenas de personas a conocerla al cabo ya de muchos años.

Apenas tengo una foto, malísima, al salir de realizar el curso de aguas de la Cueva de Lendreras y poco más, pero si consigo encontrar algo ya lo pondré.
Comprar el libro, es muy recomendable.



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