jueves, 25 de mayo de 2017

Fantasimente


¿Qué es la fantasimente?
En pocas palabras: algo que usted aún no tiene, pero todo se andará.
Suponga, ¿usted será capaz, verdad? Que tiene mi llamada fantasimente una parte física, palpable, fundamentada principalmente en el sistema nervioso del cuerpo humano siendo el organismo su recubrimiento (Ojo, no solamente el cerebro y eso se lo puede explicar fácilmente un manco al que le duele de vez en cuando la mano que perdió) y además y por otra parte tiene otro componente que yo llamo imaginario, pero en el sentido matemático pues el conjunto de números imaginarios componen silenciosamente el universo al completo. Es también algo físico, ¿pero el qué?, ¿materia oscura?, ¿corrientes y campos electromagnéticos?, ¿láminas interdimensionales? en constante movimiento y cambio. Exploremos el asunto. Si le llamamos parte real al cuerpo humano y parte imaginaria a eso impalpable ¿me entenderá mejor?
El cerebro se alimenta no solo de lo que obtiene a través de la sangre sino de todo lo que percibe por los sentidos corporales, desde un dolor de huesos o muelas a un plácido amanecer. Buena literatura, pintura, música, etc. son alimentos que le alejaran de la comida basura y también las experiencias como subir una montaña, navegar en barco a vela o dar con las precisas ecuaciones para moverse en tiempo-espacio 8π, cosas así alimentaran extraordinariamente su “parte imaginaria” de la fantasimente.
Le aviso: la fantasimente es comunal y muy comunitaria. Todos esos grandes genios que nos han alegrado y aligerado la existencia con sus portentosas fantasías, un Leonardo da Vinci o el que usted prefiera, lo realizaron gracias a y para ese inmenso campo universal de la fantasimente.
Un ejemplo: he escrito ya dos novelas de ciencia ficción, con sus naves espaciales y viajes estelares, no está mal, pero en cambio me daría con un canto en los dientes si consiguiera transmitir a otra persona que se puede ir a cualquier mundo de no importa qué galaxia, al lugar y momento a su elección, ¡sin usar vehículo alguno! Tan solo la fantasimente. Sin quemar combustible alguno; eso sí hay que cuidarse de que no se le queden a uno los pies fríos, que después vienen los catarros y los resfriados.
Tiene que cambiar usted su manera de ver las cosas, de siempre se ha dicho que no hay nada más fijo que el sol pero no es cierto, nada hay cerca de nosotros que sea tan completamente imparable como el sol. Siempre girando, siempre avanzando. Si usted fantasea por un minuto sobre tener mente comprenda que, de momento, no tendrá nada propio, ¡no hay algo como una mente propia! Si no le convence mi afirmación haga que le escaneen el cerebro con el aparato más novedoso y ya me dará la razón. Tendrá imaginación, sueños, ¿visualizaciones? Por favor evite las drogas, son muy dañinas. Pero nada propio en el campo de la fantasimente.
Se lo tendrá que trabajar.
Usted no podrá ver (sin utilizar equipos especiales) las células, bacterias, hongos, ácaros y otras muchas cosas que conforman su cuerpo, pero están ahí. Usted no verá, percibirá en modo alguno, las moléculas, átomos, partículas, microcuerdas y láminas interdimensionales que conforman el universo, pero están ahí. Lo crea o no.
Las formas fractales que determinan tanto el aspecto de una galaxia, un sistema solar, las montañas que hay cerca de su casa o la hoja de un árbol no son evidentes pero sí son existentes; usted fallecerá pero ellas permanecerán, lo mismo ocurre con la fantasimente. ¿Es usted capaz de dar con una nueva forma fractal nunca antes vista? Me alegro, pues tal vez sea capaz de dar con algo nuevo que compartir con todos los genios y personas no solo de este mundo sino de todos los mundos del universo; tal vez le pongan su nombre a ese descubrimiento o le conozcan por a partir de entonces por él.


Tal vez usted tienda a pensar que tiene una mente propia, le han hecho creer tal cosa; no se preocupe tan solo está equivocado en un… ¿95%? Seamos generosos y concedámoslo; muchas gracias amores.
Usted no inventó la rueda y todo lo que trajo consigo, ¡la bicicleta! Y tampoco se le ocurrió el concepto de mente y los paradigmas consecuentes, admítalo, se lo han dado todo frito y migado, usted no se lo ganado y para formar parte de la fantasimente universal debe usar la cabeza. Eso que sirve para llevar gorra y sombrero o pañuelo.
Después de once libros publicados de cuentos y relatos fantásticos y novelas de ciencia ficción ¿me permite una pequeña confesión? Por mayor que sea la locura que llegue a leer en mis escritos le aseguro a usted que siempre he ido como un carro con el freno de mano echado, siempre atado, cargado, increíblemente cargado, frenado. Y usted y yo podemos levitar con tan solo desearlo.

Prisionero del amor, pero girando, avanzando. Fantasimente se ve con la cabeza pero se accede por el corazón, gracias al amor; mientras escribía mi última novela Nunca llegarás a Aldebarán 38048 discurrí bastante con el sistema original de impulsión de la espaciocaravana, por discurrir sobre algo, pero en fantasimente es incluso demasiado evidente. Es como lo de la rueda, con la rueda ruedas si me permite la humorada por el mundo, vas de casa al trabajo o al campo pero si pones la rueda en horizontal te vas de este mundo a otro cualquiera. ¿No lo puede imaginar? Inténtelo, fantasimente aguarda, ¡es fantástico!