martes, 1 de diciembre de 2015

Mis viejos comics: Mi viejo amigo y vecino Spiderman; el insuperable.

Si hay un personaje de cómic con el que se podría decir que me he pasado más de media vida ese es sin duda alguna: Spiderman. Como si fuese yo vecino de New York.
Apareció en la revista de cómics Amazing Fantasy allá por septiembre de 1962 en E.E.U.U. y yo comencé a leer sus aventuras a finales de los sesenta pasadas al español y en versión blanco y negro. Daba igual, era él, el único, el inigualable Espiderman. Que borró de un plumazo a otro personaje con el nombre de The Spider y lanzador de redes pero, ¡ni comparación! Peter Parker iba a la universidad y yo soñaba con seguirle y aprender casi tanto como él.



Spiderman nace al ser picado un inofensivo estudiante universitario llamado Peter Parker por una araña radiactiva lo que le confiere propiedades características de las arañas, ya sabéis esas cosas que os aguardan en cuanto salís de casa y de la ciudad para enredaros en sus redes y sacaros hasta el alma pues, si no lo sabéis, nunca pasareis de ser puñeteras moscas aleteando atrapadas en redes que ellas ingeniaron.
Con esas capacidades P. Parker decide ganar un poco de plata y hasta se fabrica un molón traje de luchador de Wrestling para fardar en shows de televisión pero, ¡ay! un maloso mata a su tío Ben y el muchacho cree que podría haberlo impedido si le hubiera detenido y entregado a la policía. Ingenuo.
El muchacho crecerá con un gran, un enorme me parecía a mí, problema: ¿te gusta más la rubia Gwen o la pelirroja Mary Jane? Yo nunca fui capaz de decidirme; triangular que es uno. A un gran poder le sigue una gran responsabilidad, eso nos pasa a los hombres. Bueno, a algunos que lo tenemos, pendulante y ansioso de nuevos dulces encontronazos.
¿Qué hubiera sido de mis noches locas de universidad sin la lectura de las aventuras de Spiderman? Aburridas. Incluso tenía un poster suyo pegado en el techo de mi habitación hasta que un día mi señora madre se hartó y me obligó a quitarlo y comermelo con patatinas.
Al día siguiente puse uno del Capitán América, y ese ya lo respetó pues mis padres eran gente de orden e ideas claras.
Lo poco, casi nada, que de la América de ideas diáfanas, los jipis, la contracultura, las drogas, el amor libre, y la próxima Era de Acuario, (¿para cuando será eso?) nos llegaba a España en los años 70 era a través de cómics como Spiderman.
Soy el último jipi. Y lo sabéis.

New York es Spiderman, y una canción de Frank Sinatra, así que cuando aconteció el atentado terrorista de las torres gemelas nadie como él podía contarlo mejor.


Cuando todos los mahometanos del Medio Oriente, de Palestina, de Mesopotamia, de Arabia, de medio puñetero mundo, gritaban y ululaban de alegría y disparaban sus armas y su rabia a las nubes algunos escuchamos a Spiderman diciendo su sencillo cantar: Manteneos firmes. Y libres.
Y así nos mantenemos y nunca cejaremos, así tiren medio mundo abajo en su indescriptible locura.
Estos cómics del año 2001 salieron de la brillante creatividad de J. Michael Straczynski al guión y los dibujos y tintados de John Romita Jr. Scott Hanna y Dan Kemp de Avalon Studios.

En el año 2004 J. Michael Straczynsky se alió con Fiona Avery para sacar una brillante historia titulada Persiguiendo a una sombra, en ella aparecía el Doctor Extraño y Loki y ¡la reina del caos! Morwen, la bruja supermaciza y llena de magia.  John Romita Jr. y Scott Hanna acompañados de Matt Milla poniendo color en la historia dibujaron esta maravillosa historia.

Este extraordinario equipo sacarían otra estupenda aventura en el mismo año 2004 titulada El libro de Ezequiel. En España podéis aún encontrarlas gracias a la reedición que hizo la editorial Panini Comics.
Hombre Araña, ¡aún seguimos aquí! Trepador de muros, nunca te rindas, ya fuiste presa así que si toca ser cazador: cazador. Hasta que se rompa la red en la que estamos atrapados.