lunes, 20 de julio de 2015

Historia política del reino asturiano (718-910) de Lucien Barrau-Dihigo

El libro Historia política del reino asturiano (718-910) de Lucien Barrau-Dihigo es una traducción y re-edición de un largo artículo en la revista Revue Hispanique de 1921 en el cual el prestigioso hispanista francés da un riguroso análisis histórico-diplomático a las fuentes documentales y cronísticas por entonces al alcance de los investigadores.

Un libro extraordinario con prólogo de Javier Fernández Conde en el que se da repaso a la historia del reino asturiano, al menos a lo que se conocía en hace 100 años. Y desbordante es leer el trabajo del hispanista y ver como va demostrando uno tras otro que la mayor parte de los legajos y títulos que de aquella época se conservan son puras y simples falsificaciones como falsa es prácticamente toda la historia que nos han enseñado.


Pero alguna verdad encuentra bajo tanta mentira acumulada de siglos de engaños y estafas por ejemplo la carta de fundación de Santa María de Aguilar de Campoo, que reza: regnante domno nostro Jesu Cristu et principe nostro domino Ordonius rex in Legiones, et in Galecia, et in Asturiis, et in cunctis provinciis Castellae. Y fechada en el año 852. 
Una pura falsificación pues en aquellos tiempos no había tal cosa como Provincias Castellanas. No contentos con la falsificación se inventaron unos condes, una vez llamado Rodrigo y en otras Diego que gobernaban Castilla y si hacía falta salvaban al rey de las rebeliones de los malvados gallegos. Y así casi toda la historia que nos han enseñado. 
El nombre de Castilla se lo inventaron los cordobeses para referirse a la zona de frontera entre la tierra de Álava y el desfiladero de Pancorbo, cuando aún Miranda de Ebro estaba en manos mahometanas y los reyes de Asturias Alfonso II y Ramiro I llenaron la raya desde Valpuesta a Pancorbo y de Pancorbo a Terminon y Sedano con torreones y castillos. Habría que esperar a que Ordoño I reconquistara Amaya para que Cantabria pudiera extenderse hacia la meseta y a Alfonso III para que de forma genérica se llamara Castilla a la frontera entre Amaya y Vitoria, y condes habría una docena, mínimo, para defenderla. En una batalla del año 863 cuando Abderramán III ataca Vitoria y a la vuelta Ordoño I le prepara la celada en el desfiladero de Pancorbo los musulmanes salen victoriosos y, escriben los cronistas, cayeron muertos 19 condes cristianos. Al año siguiente Ordoño I tenía otros 19 condes y algunos más para devolverle la derrota. La historia auténtica es así.
Yo escribo libros, ya está a la venta Ramiro y el hazo en formato electrónico y pronto también en papel, y aunque sean cuentos fantásticos tengo a bien visitar las zonas donde transcurren los hechos e informarme en los mejores investigadores que sea capaz de encontrar.
La historia de Castilla es maravillosa pero nunca debieron hacer de menos la historia de Cantabria y Álava que es de donde nace y menos aún la de Asturias, Galicia y León.
Leer libros, amigos, leer incluso buenos libros, muchos libros y mejor aún, como diría el rey Ramiro: ¡Escribirlos vosotros mismos ahora que tenéis los medios!