sábado, 27 de diciembre de 2014

Hongos en la ciudad, ¡están por todas partes!

Si yo le digo ¿vamos a buscar hongos? casi seguro que usted pensará en setas, campo, montaña, cosas de ese tipo pero la realidad de los hongos es que están por todas partes; aparecieron hace cientos de millones de años y hay miles y miles de variedades. En España están catalogados más de 20.000 hongos y se calcula que en el mundo puede haber más de un millón de hongos diferentes.
¿Vamos a buscar hongos? No iremos muy lejos, en su propia ciudad, no tiene más que mirar por dónde pisa. Una vieja acera por la que pasa usted a diario puede ser una fantástica colonia de hongos sobre la que usted pasa a diario, sin advertirlo.
Yo les mostraré la ciudad de León, pero en vez de hacer fotos a la catedral y otros edificios emblemáticos miraremos por dónde pisamos.

En cualquier finca o patio, o jardín de barrio puede usted encontrar docenas de setas, ¡setas! de muchos tipos diferentes. Cuando saque el perro a pasear simplemente fíjese en las zonas que él busca para hacer sus deposiciones pues puede encontrar verdaderas maravillas.
Esta seta podría ser del tipo Entoloma.

En los jardincillos de las empresas u organismos públicos, en los colegios que tienen una zona verde, en muchos sitios suelen aparecer en otoño unas colonias de hongos extraordinarias. En este caso son unas setas muy grandes y bonitas, tal vez del tipo Cortinarius varius.
Al día siguiente de hacer la primera de las fotos volví a pasar por el mismo jardincillo pero los gatos del barrio habían desmochado las setas, con lo cual podemos observar bien sus pies y láminas, lo cual ayuda a identificarlas.

Pero unos pasos más allá, bajo un sauce llorón, puedes encontrar un apretujado grupo de setas; probablemente del tipo Clitocybe, que permanecen incólumes.

Y un poco más allá, buscando un rincón soleado, encontramos estas bonitas y pequeñas setas, seguramente del tipo Lepista inversa. También llamada Clitocibe inverso.

Y en una cuneta, bajo unos árboles sin dueño, podemos encontrar el típico Clitocibe de las cunetas o Clitocybe rivulosa.

En una finca donde han dejado crecer la hierba libremente y sin control podemos encontrar largas hileras de una seta de un tamaño ya considerable, mi linterna de bolsillo da una idea. Es la conocida Pie violeta o Lepista personata; muy sabrosa según los entendidos. La primera helada del otoño le dio un encanto especial a la segunda foto, con el sombrero congelado.

Aunque para bonitos estos Lactarius rufus, el lactario rojizo, que crece en un prado que se quemó este verano; al crecer sobre tierra quemada toma esas tonalidades negras. Lo volveremos a buscar el verano próximo, ahora las heladas los están friendo en pocos días.

Bajo los árboles de los jardines y los parques pueden encontrarse en estos días de Navidad pequeñas setas; la mayor parte de ellas suelen ser del tipo Clitocybe.


En las zonas de césped recién cortado o en los prados naturales vemos salir nuevas generaciones de Lepiotas aprovechando el otoño tan caluroso y húmedo que hemos tenido.

Si encontráis un trozo de tierra levantado podréis ver dónde se produce realmente esa maravilla que son las setas: los puntos blancos son hongos. Los micelios crecen bajo tierra y cuando asoman forman las populares setas. Sin hongos no tendríamos hierba ni árboles ni nada.



Y si miráis a los árboles seguramente encontraréis en los troncos hongos de todo tipo con formas de lo más curioso.

En troncos de árbol caídos o cortados, postes de las cercas, madera cortada para construcción abandonada, podemos encontrar auténticos nidos de unos hongos muy especiales: los del tipo Stereum. Los de la foto posiblemente sean unos Stereum hirsutum, el Estéreo peludo. Su color de yema de huevo es muy llamativo.

Volvemos a mirar a lo alto y podemos encontrarnos con que los troncos de viejos árboles y las parras están plagadas de pequeños hongos. Este año fue esplendoroso para los Fomes fomentarius.

Y no dejéis de mirar al suelo, allá por donde pasáis y pisáis. Mirar por los rincones y os llevaréis unas buenas sorpresas.

Si nos fijamos un poco en las viejas tapias a la sombra podemos ver de que manera los hongos y líquenes están colonizando todos los rincones. Consecuencias del Cambio Climático, las tierras de León, tradicionalmente secas, registran mayores niveles de humedad y temperaturas cada año más altas por lo cual los hongos proliferan no solo en campo abierto si no en la misma ciudad. Esta tapia la conozco bien, fue levantada hace 57 años, y hasta hace poco tiempo nunca tuvo ni una pizca de verde. El viejo cemento, los ladrillos, todo, esta siendo colonizado por hongos de todo tipo.

Además, en cualquier trozo de madera vieja podéis encontrar hongos carpóforos, si le dais vuelta se ven rápidamente las microrrizas, esos hilos y manchones blancos, que son los hongos que se están alimentando de esa vieja madera y reciclándola de un modo natural.

Pero, de todos modos, disfrutar de estos primeros días del invierno; las primeras heladas darán a vuestras fotos de setas un toque muy especial y bonito. Y algunas se pueden comer pero mejor haceros antes de una sociedad micológica.