lunes, 20 de octubre de 2014

Vitoria, nuestra primera visita.

Continuando nuestras vacaciones decidimos pasar unos días en Vitoria, capital vasca que no conocíamos ninguno de los dos. Así que no hubo mucha discusión, un autocar desde Santander y nos plantamos en la plaza de la Virgen Blanca. Una competición ciclista animaba la plaza con un ambiente extraordinario.

Para alguien que no conocía Vitoria fue una sorpresa visitar el Bibat, el Museo de Arqueología del País Vasco y sus estupendas salas de exposición. Tan solo pude hacer alguna foto con el teléfono pero os recomiendo especialmente su conocimiento.
Museo de Arqueología de Vitoria

Tras las salas dedicadas a la prehistoria viene las muestras de los yacimientos de la época prerromana, las monedas, espadas, estelas funerarias de los Várdulos, el pueblo que habitaba la zona alavesa antes de la invasión romana, son impresionantes. Después vienen salas dedicadas a la época posterior y la vida durante la civilización romana.



De la época visigoda son escasas las muestras a pesar de que fue Leovigildo el que ordenó construir la ciudad para conmemorar una victoria sobre los vascones. La ciudad recibió el nombre de Victoria y los visigodos se aseguraron el control de toda esta zona del norte de Hispania gracias a la primitiva ciudad amurallada. También es reseñable que en aquellos siglos comenzó la cristianización del territorio, las lápidas de los sepulcros muestran el simbolismo cristiano de aquellos siglos.

También hay muestras de la época medieval y los continuos cambios en la propiedad del territorio; durante siglos la zona alavesa fue disputada por los reyes de Pamplona y de León, la Vardulia pasó a llamarse Castilla y tuvo sus propios condes.
El Tesoro de Otaza, una cazuela de barro con docenas de monedas de los reyes Alfonso VIII  y Alfonso X, muestran la época en que Vitoria era una de las principales capitales castellanas junto a Burgos y Soria.
También es muy representativo de la época las vieiras en las tumbas, señal de la importancia que tenía en aquellos siglos el Camino de Santiago. Por Vitoria pasaba el Antiguo Camino que parte de Pamplona y tras pasar por Vitoria continua hacia Frías y Oña, y también el Camino Vasco del Interior, que parte de Irún y de Vitoria marcha hacia Haro y Santo Domingo de la Calzada. Una ciudad en un cruce de caminos siempre aporta una historia muy interesante.

Muy interesante es esta antigua baraja: el rey de oros es aragonés, el de copas castellano, el de espadas leonés, y el de bastos es el rey moro de Granada.


Contiguo al Museo de Arqueología se encuentra el muy atractivo Museo Fournier de Naipes. También merece la pena pasar un par de horas visitando sus salas y conocer algo más del mundo de los naipes pues tienen exposiciones de cualquier rincón del mundo. Yo soy un ignorante del tema y ya ni recuerdo las señas del Mus pero disfruté muchísimo viendo las exposiciones.
Museo Fournier de Naipes


Tras pasar la mañana visitando museos qué mejor recompensa que callejear por Vitoria y disfrutar de su extraordinaria gastronomía. Nos alojamos en la Casa de los Arquillos y os recomiendo el lugar:
http://www.lacasadelosarquillos.com/


También es muy interesante visitar el Atrium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, y admirar las exposiciones de arte actual. Espantoso, para mi gusto personal.

La verdad es que pasamos unos días disfrutando de una ciudad modernísima pero que sabe conservar estupendamente su larga historia. Una feria medieval daba un encanto especial al casco antiguo pero también nos gustaba caminar por las calles de la zona nueva; muchísima gente utiliza la bici para ir de un sitio a otro,  y tienen el tranvía, los bares son estupendos con unos pinchos portentosos, restaurantes para todos los gustos y precios; una pasada es la ciudad de Vitoria.


En fin, que nos quedamos con las ganas de volver a Vitoria. Yo tal vez regrese el año próximo recorriendo el Camino de Santiago, seguramente en bicicleta pues sigo teniendo un serio problema en un pie. Pero volveremos de algún modo.