miércoles, 1 de octubre de 2014

Carros Engalanados, fiesta tradicional leonesa.

Una de las tradiciones de las Fiestas de San Froilán en la ciudad de León es el desfile de carros engalanados hacia la Plaza del Grano. Viejos carros tirados por bueyes, caballos, burros, mostrando lo mejor de casa y ataviados a la antigua usanza. Acompañarme para una breve visita fotográfica.

Comienza el desfile por las calles del Barrio de San Martín con el paso de Las Cantaderas, vieja tradición que rememora el tributo que los cristianos de esta tierra debían hacer cada año a los mahometanos en el siglo IX. Ya no se llevan a las mozas de esclavas a Zaragoza y en vez de pena exhiben lozanía.

Detrás pasea la corporación municipal en pleno.


Y después ya vienen los carros engalanados.

Abrió el desfile el carro de bueyes de Llamas de la Ribera, Y a continuación docenas más.

Músicos tradicionales amenizaban el desfile con sus viejas tonadas.


También grupos de danza tradicional, como Aguzo.

Y carros engalanados, muchos carros que mostraban unas yuntas impresionantes. ¿Quien decía que ya no quedaban bueyes? Es famosa en toda Europa la carne, y en especial la cecina, de buey de Léon.


El Ramo a La Virgen, otra de esas tradiciones milenarias leonesas que no se debieran perder.

Además de los carros engalanados llegados de muchos puntos de la provincia de León desfilaron personas ataviadas con trajes típicos de León, Zamora, Salamanca, y Tras os Montes. Una excelente muestra de tradición intemporal de Hispania.

Tras las yuntas de bueyes venían los carros tirados por caballos, alguno de ellos verdaderamente espectacular.

Y venga a bailar y a trasegar, que aquí no se puede parar. Por cierto, estaba muy rica la mistela, tendré que comprar un par de garrafas.

Después venían los carros tirados por borricos. A una pareja de peregrinos alemanes que tenía al lado les sorprendió bastante, ¡creían que los burros estaban extinguidos! Pues no, en estas tierras aún quedan burros, y desfilan muy derechos.

Mas grupos con sus trajes tradicionales; alguna se olvidó las bullas en casa y caminaba como espantada.Tranquila, mujer, los de la capital no nos comemos a nadie. Solo chorizos y morcillas.

En fin, un desfile muy bonito, que nos respetó la lluvia amenazante, los rapaces se lo debieron pasar fenomenal, y que esperamos que el año que viene se vuelva a repetir como desde los tiempos de nuestros tatarabuelos.

Por cierto, al carretero se le conoce por la cachibora, a ver si alguno se va enterando.


Y nada, nos vamos y lo dejamos, que otro año volveremos, si está de Dios y podemos.