viernes, 26 de septiembre de 2014

Belleza programada

¿Existe en nosotros algo así como un tipo de belleza que podría estar programado en nuestros genes para que nos resulte especialmente atractivo un grupo específico de personas?
El ejemplo que os sugiero en fotos es propio de mi género y número pero cada persona puede hacerse su propia composición sobre el tema eligiendo las fotos que le resulten más apropiadas para hacer la prueba.

Tal vez existan unos patrones incrustados en nuestro código genético que hacen que prefiramos unos tipos específicos de hombres y mujeres a otros.
Mirar bien estas fotos de concursos de misses.

La razón la desconozco pero parece como si tendiéramos constantemente hacia unos modelos muy específicos, repito el término específico, que nos resultan altamente atractivos; da igual en qué parte del planeta miremos. Tal vez, hace siglos, cuando la mayor parte de la humanidad estaba bastante aislada en islas y continentes aparentemente alejados cada comunidad tuviese un tipo de belleza propio pero con la tendencia imparable a la comunicación y traslado continuo de ideas, imágenes, y personas de un punto a otro del globo esos patrones parecen haber aflorado en toda la humanidad.
Me refiero ahora a patrones de belleza humanos.

Cuando una persona muestra una gran fidelidad a esos patrones de belleza se lleva todas las miradas y atenciones, y al resto de los humanos sencillamente los despreciamos. Los feos, los que se alejan demasiado del patrón incrustado, son irrelevantes. Nadie les echa en falta.

Tal vez la búsqueda de estos patrones ocultos ya estuviera en la cabeza de nuestros antepasados hace miles y miles de años. Y algunos fueron encontrando o desvelando, se supone que serían los chamanes en sus trances y alucinaciones. La espiral o camino-mundo que deriva en laberinto en cruz es uno de esos símbolos que nuestros ancestros repitieron durante miles de años por todos los rincones del planeta. ¿Curioso, no?
El laberinto de la foto fue encontrado en un rincón de Cantabria, España.

Lo que nos lleva a pensar en otro tipo de patrones, no tan evidentes, pero susceptibles de ser reconocidos, unos patrones que llamaríamos mentales, o, si ustedes lo prefieren, espirituales. Tomemos el ejemplo del dios de la luna sumerio, el dios Sin, representado siempre con el símbolo de la media luna, acompañado en muchas ocasiones por el símbolo de una estrella. Los sumerios representaron y llenaron sus templos y ciudades con este símbolo hace más de 5.000 años; no sabemos si otros pueblos o culturas anteriores también lo utilizaban al no encontrarse restos. Pero otras culturas y civilizaciones adoptaron el símbolo de la Media Luna al desaparecer los sumerios durante los milenios siguientes.

El cristianismo primitivo, en tiempos del Imperio Romano, adoptó el símbolo de la Media Luna, casi siempre acompañado de una estrella como seña de identidad clara para diferenciarse de la religión oficial romana de Júpiter y Marte, era un símbolo muy conocido en Palestina.
Siglos más tarde serían los mahometanos los que también adoptarían el mismo símbolo como seña de identidad, ¿curioso, no?
Los cristianos abandonaron la media luna, el símbolo del dios lunar, y se pasaron a la cruz.
La del laberinto de toda la vida que durante miles de años los ancestros habían grabado en montes y castros. ¿Qué nos dice todo esto?


Tomemos otro ejemplo, hace unos años descubrieron en Turquía, en el lugar de Gobekli Tepe, docenas de templos que tienen un aspecto muy curioso, mirarlos bien. Su antigüedad estimada es de unos 10.000 años.


La Tau como símbolo religioso se ha seguido utilizando durante milenios hasta nuestros días. ¿Porqué?

Pero es que en Stonehenge y otros lugares de Inglaterra, construyeron hace 5.000 años unos templos muy similares.


Y hace unos 500 años construyeron en la ciudad de Roma, y después en otros lugares, otros nuevos templos que siguen la misma idea o trazada que levantaron en Asia Menor. Diez mil años y se repiten los mismos diseños matemáticos.
Pero veamos otro ejemplo.


Las pirámides. Tal vez las pirámides más antiguas son las recientemente descubiertas en Visoko, Bosnia, les calculan más de 20.000 años, quizás más; pero el asunto es que después, durante milenios, diferentes civilizaciones tan alejadas entre sí como chinos, egipcios, o aztecas, en el tiempo y en el espacio, repitieron el mismo diseño matemático y la misma idea. Como si flotase en el ambiente y cada poco un grupo de gente recogiese la idea y la materializase.
¿No os resulta curioso?

Existen patrones matemáticos, geométricos, por todas partes y la naturaleza nos los muestra constantemente: esferas, pirámides, espirales, etc. Para ser un universo caótico y lleno de locos parece estar bastante ordenado desde cierto punto de vista. La estela funeraria de la foto anterior es de las antiguas tribus de la Bardulia, actual Álava, País Vasco, España; los bárdulos y otros pueblos de Hispania ya utilizaban este símbolo y otros similares mucho antes de la romanización de la península ibérica. Nuestros antepasados ya buscaban esos patrones especiales, tal vez superiores, como programados en todos los órdenes de la naturaleza, para introducirlos en sus vidas. No contaban con matemáticas avanzadas, como la de los fractales, pero utilizaban su intuición para mejorar de algún modo sus vidas. Y nos quedan sus imágenes grabadas en piedra, nosotros dibujamos fractales en el computador.


Del aparente caos de nubes de polvo galáctico surgen esferas, las estrellas, que se agrupan en espirales, las galaxias, y así hasta las partículas subatómicas todo parece seguir un orden claro en pos de unos patrones específicos. Tal vez esté equivocado al buscar algún tipo de orden en el caos, o tal vez sea la desconocida Energía Oscura lo que agrupe las cosas de algún modo terriblemente matemático, o tal vez, tal vez exista otra cosa.
Pero me parece que a cualquier persona que haya estudiado geometría le sale de ojo que el universo está lleno de matemáticas maravillosas.

Sea como sea yo sigo encontrando esos patrones misteriosos por todas partes y a todas horas; algo que nos impulsa a imitarlos, a desearlos, a ser así.
Mire bien esta última foto, ¿no le gustaría lucir así? ¿La belleza está en la mirada o la llevamos incrustada en nuestra información genética? Ustedes tienen la respuesta. Escribanme.