sábado, 27 de septiembre de 2014

Asturias, unos días de vacaciones

Al fin llegó septiembre, y por fin pudimos disfrutar de unos días de vacaciones. Nos fuimos a Asturias para reponer fuerzas y desconectar del mundanal ruido. Luanco sería nuestra base de reposo. El mar nos recibió calmo y maravilloso.

Por supuesto en cuanto dejamos la maleta en el hotel nos fuimos a pasear por la playa, operación que realizaríamos cada día para el buen cuidado de nuestros doloridos pies.

Un día tras otro un avión y un helicóptero daban continuas pasadas sobre la zona, ¿la razón? estaban buscando el cuerpo de un marinero que había naufragado el fin de semana anterior.

Un día nos fuimos a Avilés, siempre procuramos acercarnos hasta el Centro Niemeyer a tomar algo y admirar el complejo arquitectónico. Suele haber estupendas exposiciones.

Después nos gusta callejear por el centro de Avilés y disfrutar de la gastronomía asturiana. Los vinos también están mejorando bastante; no todo va a ser sidra.

Pero me temo que comí tanto que terminé al lado de la Monstrua haciendo comparaciones de barrigas. Se pasa bien en Avilés y el día fue completamente veraniego.

 No podía faltar la visita a Gijón y caminar de aquí para allá y subir a Cimadevilla a tomar alguna sidra.

Mi hermano Javier me llevó a un restaurante estupendo para pinchar algo, que no somos de mucho comer. Cuatro cosas y nos fuimos a ver el final de la Vuelta Ciclista a España.
Pronto volveros por allí, en cuanto tengamos un fin de semana libre.

Por la noche pudimos disfrutar de una maravillosa luna llena, la superluna de septiembre, cenando en la Marina de Luanco. Una noche idílica, Contador ganaría la Vuelta pero los chicos del baloncesto se dieron la gran torta contra Francia. ¡Qué se le va a hacer!

Pasar por Luanco y no visitar el Museo Marítimo de Asturias me parece casi imperdonable. Cada año renuevan las exposiciones y la verdad es me gusta perderme por sus salas viendo cosas.

La Mareona, esto es la pleamar que coincide con la luna llena, se llevaba las olas muy lejos y nos permitía caminar por rincones de la playa que normalmente están ocultos por las olas.

Tan solo queríamos descansar, sin mayores pretensiones, y lo conseguimos. Parar en el puerto pesquero a mediodía para tomar una sidra y leer el periódico es algo que descongestiona bastante.

Y al anochecer nos quedábamos en la zona de La Marina a cenar algo y tomar una copa. Placidez y tranquilidad en la costa asturiana, Paraíso Natural.



Cuando subíamos a la habitación del hotel, el Hotel La Estación, asomábamos a la ventana para ver bailar las estrellas, una noche tras otra. En alguna ocasión tomé la cámara de fotos e hice algún vídeo; no os lo perdáis.
Y disculpar nuestra conversación, pero es que no le damos mayor importancia a estas cosas; yo ya he visto muchas de este tipo.

Repito para que nadie se llame a engaño, simplemente pasamos 8 días de vacaciones en Asturias, después continuamos hacia Cantabria y el País Vasco, y como cualquier turista de vez en cuando hacíamos alguna foto a la luna llena y cosas de ese tipo.

Como soy aficionado a la astronomía desde niño apenas asomar a la ventana del hotel para disfrutar del cielo estrellado enseguida me llamó la atención una cosa. La única estrella relevante que podríamos ver hacia el noreste es Capella, una de las más luminosas del cielo, (en realidad son cuatro estrellas muy cercanas entre sí) ¡Pero es una estrella blanca! Muy blanca a simple vista. Y yo estaba viendo una estrella gigante ¡roja! y con extraños parpadeos. Y después ver las "estrellitas" que iban y venían hacia Gijón y Avilés, bueno, pues se me ocurrió hacer algún vídeo y alguna foto.
Utilizando el zoom sobre alguna de esas "estrellitas" lo que se ve es como os muestro en las dos últimas imágenes. La supuesta supergigante roja no es tal, y las "estrellitas" bailarinas son otra cosa. Juzgar vosotros mismos.
Cuando pueda subiré algunas fotos que nos hicimos en Santander.