jueves, 24 de abril de 2014

Valladolid en Semana Santa

Casi por casualidad pude descansar en compañía de mi esposa Aurora cuatro días de la pasada Semana Santa y decidimos irnos a Valladolid, ciudad en la habré estado más de cien veces pero que mi esposa desconocía. Así que dicho y hecho, el jueves por la mañana ya estábamos paseando por Campo Grande.

El río Pisuerga bajaba imponente pero sin alcanzar los niveles de las riadas de días anteriores. Patitos y piraguistas, una calma extraordinaria en un día de fiesta.

La mañana de Jueves Santo las parroquias del centro de la ciudad están llenas de actividad, se preparan los pasos que saldrán de procesión en las próximas horas. Un ejemplo es la iglesia de Santiago, muy cerca de la plaza mayor.

No todo va a ser ver procesiones, hay quien prefiere llevar a sus hijos a los caballitos o pasear por los bulevares a la orilla del río. Hacía un calor excepcional este día, se alcanzaron los 26ºC aquella tarde y a las 22.00 horas todavía estábamos a 24ºC. No te vas a ir al hotel con este calor. Algo habrá que ver en Pucela.

Hay procesiones, nueve procesiones me pareció contar, por lo cual vayas a una zona u otra seguro que te encontrarás con alguna procesión. Una cosa que me llamó la atención es la manera de procesionar que tienen en Valladolid: van a una velocidad inaudita, por muchos pasos que porten en minutos ya han pasado de largo. Todo un desafío para mi pequeña cámara de fotos. Pero a la una de la madrugada todavía estábamos callejeando por el centro.
http://www.valladolidcofrade.com/programa-procesiones-2014

Una de las iglesias más bonitas de la ciudad es la de San Pablo. La iglesia de Los Dominicos tiene unas maravillosas esculturas; para mí son especialmente conmovedoras las imágenes de Santo Domingo de Guzmán y el Cristo Yacente, obras de Gregorio Fernández. Impresionantes.
http://www.sanpabloysangregorio.dominicos.es/

Contiguo a San Pablo se encuentra el Palacio de los Pimentel, sede de la Diputación vallisoletana. Una extraordinaria colección de cerámicas de Talavera te da la bienvenida al pasar por la puerta. Me llamó poderosamente la atención esta imagen, representa la coronación del Emperador Carlos como rey de España. Sus ejércitos habían aplastado la Rebelión de las Comunidades de Castilla y León, entró en Valladolid triunfante para recibir la pleitesía de sus súbditos españoles; a partir de este día Carlos sería el nuevo César Imperator de Europa.
Adiós Cortes, viejas leyes y costumbres, adiós a la mínima e incipiente democracia que había en España. Si no estoy equivocado no se volvieron a convocar Cortes hasta la invasión napoleónica en la ciudad de Cádiz para rebelarse contra un rey extranjero e invasor. En 1.808.
Palacio Pimentel

La mañana de Viernes Santo se puede aprovechar para visitar iglesias pues todas están abiertas, llenas de cofrades preparando los pasos, y hacen un poco la vista gorda con los fotógrafos aficionados. Estas fotos son de la iglesia de San Martín y San Benito el Viejo.  La Quinta Angustia estaba preparada en esos momentos para salir de procesión. Otra obra de Gregorio Fernández.
Aquí bautizaron a José Zorrilla y se casó Francisco Umbral, por poner un par de ejemplos. La capilla de San Juan de Sahagún estaba a rebosar de fieles.

Y por supuesto hay que ver procesiones antes de buscar sitio para comer. Impresionante su rigor, y también su celeridad al caminar por las calles del centro.

La ciudad estaba rebosante de turistas, como nosotros dos, y había auténticos problemas para encontrar mesa donde comer algo. Muy recomendable el restaurante Herbe, en la calle Correos.
Restaurante Herbe
Y también La Cantina de la Plaza Mayor. Se come estupendamente en ambos sitios y el servicio es inmejorable.

Al anochecer de Viernes Santo nuevas procesiones parten de todos los rincones de la ciudad. Como seguía haciendo bastante calor también esta noche terminamos regresando muy tarde al hotel. Pero bueno, para una ocasión que tenemos de disfrutar de la Semana Santa en pareja no íbamos a quedarnos en casa. Quien sabe cuando volveremos juntos a Pucela.
Hasta la próxima.