sábado, 1 de marzo de 2014

España y Europa tienen un autentico enemigo, y es inmenso.

A menudo leemos y vemos noticias sobre la llegada de inmigrantes a las fronteras y que tratan de cruzarlas de modo ilegal. Hay quien piensa que es un grave problema para España y para Europa entera. ¿Cuantos son? Unos cientos al año los que consiguen pasar de África o Asia a Europa. ¿Son enemigos? Al contrario, la inmensa mayoría estarían encantados de poderse quedar aquí el resto de sus días.

Por las noticias de los últimos días hay quien ve el enemigo en las tropas rusas, terrible enemigo supongo. Nostálgicos de la guerra fría y los tiempos del telón de acero. Los rusos tienen tantas ganas de jaleo como los irlandeses un lunes por la mañana.

Pero España, Italia, Europa entera tiene un auténtico enemigo, y es inmenso: se llama desierto.

Implacable, como solo puede ser un montón de arena, el desierto avanza día tras día ampliando sus dominios. Ya se ha devorado prácticamente toda la orilla sur del Mediterráneo y sigue avanzando hacia el norte. Cada año las tormentas de arena son mayores y alcanzan latitudes mas lejanas invadiendo países europeos con sus olas de calor, recordar ésto ahora que estamos en invierno, uno de los inviernos más cálidos y húmedos que se recuerdan o se tenga noticia, cuando llegue el verano, éste próximo, y el siguiente, y el siguiente, el desierto está ahí, a las puertas de Europa, llamando.
Solo es arena, no admite razones o politiqueo, es un puñetero monstruo sin alma, y viene a devorar tu país, y el de los vecinos.

Cuando sientan la necesidad de buscar un enemigo de su región, país, estado, Europa, no lo duden: aquí tienen un auténtico enemigo completamente implacable e inagotable. Estos mapas que muestro son ya antiguos la cosa ha ido a peor año tras año, e irá a pésimo si seguimos sin darnos cuenta de la magnitud y potencia enemiga.

Tal vez esta imagen les suene a broma de mal gusto, pero les aseguro que si no se ponen medidas radicales y extraordinarias, de auténtico desafío europeo, haría falta toda la Unión Europea para comenzar a combatirlo, esta foto puede ser de lo más normal en el sur de Europa en unas pocas décadas, ¡ojo! no digo siglos, digo décadas; y no muchas.

El desierto es enemigo de la vida, de todo tipo de vida, no solo de la suya o de la mía o la de los vecinos, de todo tipo de vida. No dialoga, no discurre, no hay pactos que valgan, simplemente avanza noche y día para extenderse constantemente.

Se deberían crear millones de puestos de trabajo para luchar contra el desierto utilizando todos los fondos europeos que sean necesarios de ya mismo. Y que dejen de marear la perdiz ante las próximas elecciones al parlamento europeo, este sí que es un problema que nos afecta a todos.
Iniciativas para una nueva política europea.