sábado, 21 de diciembre de 2013

Cuentos de la Montaña Leonesa

Un estupendo libro que leído recientemente es Cuentos de la Montaña Leonesa, de don Alfonso Prieto Prieto, editado por Ediciones Lancia en 2004. Dividido en dos partes y a través de 21 cuentos nos cuenta historias de las gentes de León, sobre todo el León de principios y mediados del siglo pasado. La vida en el monte, cuidando ganado, picando en las minas, viajando de un lugar a otro para las ferias; el terrible desastre de la Guerra Civil Española, cainita como pocas, y después la emigración a Francia o Bélgica, al País Vasco o Cataluña, a Madrid.
Personas de carne y hueso que vivieron y caminaron por las montañas y riberas leonesas y que al leer de sus andanzas más de un escritor estaría por dar un brazo por que se le hubiera ocurrido un personaje tan prodigioso. Leer sobre Julián Gutierrez, el Cura Rojo de Liébana,  o el doble fusilamiento de Laurentino Díaz, el médico de Boñar al que fusilaron ambos bandos, ¡y por poco no sobrevive a ambos! El tío Posta, el cazador furtivo de Riaño que mató el oso que había intentado matar el mismísimo Generalísimo Franco y el cura le guardó la piel en la sacristía hasta que encontrara comprador; o la historia del pez que se ahogó:
Un profesor de español en Moscú, Luis Blanco, uno de los fundadores del PSUC, que se ganaba la vida dando clases a los niños españoles refugiados en Rusia y solo se le ocurrió que explicarles la evolución de la vida en el planeta con la historia de un pececillo al que durante años va acostumbrando a permanecer fuera de la pecera, cada día unos segundos más. Tanto se acostumbró el pez a estar fuera que incluso dormía en un cojín y don Luis le sacaba al jardín para que se deslizara por la hierba atado con un arpón en la boca y un anzuelo en la boca. ¡Qué tardes tan buenas se pasaba viendo al pececillo moviendose de aquí para allá en su jardín de Tarrasa! Pero un día, un día, un día de verano, como hacía tanto calor echó al pez al agua fresca de una acequia que bordeaba la finca, confiado Luis pasó un buen rato atendiendo a sus cosas y cuando fue a sacar al pez del agua ¡el pez se había ahogado!
La historia que había contado a sus alumnos corrió de aquí para allá y llegó a los oídos de Stalin que, por muy comunista que fueras le traía sin cuidado, envió a don Luis Blanco a pasar unos cuantos años a los campos de concentración de Siberia.
Y así 21 cuentos encantadores que os recomiendo su lectura

Don Alfonso Prieto Prieto, natural de Morgovejo, León, dejó el Seminario de Madrid pero se vinculó a Acción Católica durante muchos años, doctorado en la Complutense fue Catedrático de Derecho Canónico en Murcia durante muchos años; director de varias revistas, escribió cerca de un centenar de obras e invitado al llamado Contubernio de Munich en calidad de representante de los católicos españoles se ganó el destierro durante años en la Isla de La Gomera. De vuelta a la península fue decano en Oviedo,Valladolid, y León. Trabajó para que se creara el Colegio Universitario de Derecho en León, germen de la actual universidad, la Escuela Universitaria de Trabajo Social; fundador del Partido Demócrata Popular en León y procurador en las primeras Cortes de Castilla y León; en fin, una vez abandonada la docencia y la política fue casi hasta su muerte, en 2004, director de Cáritas diocesana con especial dedicación al trato con los inmigrantes.
En este artículo tenéis estupenda reseña de su vida firmada por Antonio Trobajo
http://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/in-memoriam-don-alfonso-prieto_161527.html